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la esclava ona{JV}
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Sobre collares en el BDSM
Advertencia
La
Mazmorra de Gabrel.
Autorizado por el autor © Por Whipmaster
El collar
es, en mi opinión, el principal atributo de esclavitud y sumisión.
Dice J.E.
Cirlot en su Diccionario de símbolos que “como el cuello tiene
relación astrológica con el sexo, el collar simboliza también un
vínculo erótico”
En el marco
de las relaciones D/s el collar cumple una importante función
simbólica como expresión de posesión y de dominio del Amo sobre la
esclava. Recíprocamente, expresa también la pertenencia de esta a su
Dominante.
Además de
su función simbólica, un collar es también un hermoso fetiche que
ceñido alrededor del cuello de una esclava la adorna y la embellece.
Con ánimo
de proporcionar alguna orientación a quienes la busquen, propiciar el
intercambio de opiniones e incluso estimular la imaginación, voy a
tratar de organizar algunas ideas sobre collares.
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Características y Variantes
Existen,
claro esta, los collares propiamente dichos, o sea, aquellos que
se ciñen físicamente alrededor del cuello de la esclava. Sus formas
pueden llegar a ser tan variadas como lo son los gustos y las fantasías
de la gente. Mas adelante os detallaré algunos de los tipos que me
parecen imprescindibles y adecuados a distintas circunstancias.
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Existen por
otra parte los collares simbólicos, que cumplen la misma función
que los primeros como marcas de propiedad, aunque la esclava no los
lucirá en el cuello. Entre estos son frecuentes las pulseras, brazaletes
o anillos, las cadenillas (sobre todo las tobilleras!) así como algunos
piercing, anillas o aretes. También los tatuajes o incluso, en
relaciones totalmente consolidadas, las marcas al fuego.
Todos estos
collares simbólicos pueden ser mas o menos visibles o mas o menos
explícitos. Serán mas explícitos aquellos que puedan ser reconocidos
como marcas de propiedad por todo el mundo. Los menos explícitos serán
aquellos ocultos o cuyo simbolismo solo sea advertido por el Amo que lo
ha impuesto y la esclava que lo lleva.
Los
cibercollares son los que se usan como marca de propiedad en el IRC.
Suelen consistir en las iniciales o una abreviatura del nick del Amo
presentadas entre llaves { } o corchetes [ ] junto al nick de la sumisa.
Algunos canales directamente relacionados con la D/s o el BDSM han
establecido sus propios registros de collares para evitar duplicidades o
confusiones.
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La liturgia
de los collares
Por todo lo
que simbolizan y por la importancia que se les otorga en el mundo de la
D/s, los collares deben ser mirados y usados con respeto. Las esclavas
deben lucirlos con orgullo y los Amos no deberían poner y quitar
collares a la ligera.
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Cuando se
inicia la doma de una esclava es lógico que el Amo desee verla con su
collar. Pero este collar iniciático tendrá carácter transitorio. Será el
llamado collar de prueba o adiestramiento, que la esclava llevará
mientras no se consigan la fluidez, el nivel y el grado de complicidad
necesarios para consolidar la relación Amo/esclava y garantizar su plena
viabilidad.
En este
collar de prueba o adiestramiento no suelen figurar las iniciales del
Amo u otras marcas de propiedad.
Cuando el Amo
considere que su esclava ha superado satisfactoriamente la fase de
prueba o adiestramiento y la relación ya esté plenamente consolidada,
habrá llegado el momento de la imposición del collar definitivo en el
que figurarán las iniciales del Dom o alguna marca de propiedad que lo
personalice.
La imposición
de este collar definitivo o collar de esclava propiamente dicho
constituye un hito importante dentro de la relación Amo/esclava y por
consiguiente parece oportuno solemnizarlo de alguna forma.
En algunos
lugares he leído que la imposición de este collar es equiparable a la
celebración de una boda, comparación que -francamente- me parece un poco
cursi. De todas formas los rituales, el ceremonial y el protocolo son
cosas bellas y por eso voy a imaginar como podría ser una ceremonia
de imposición, con toda su liturgia.
Los protagonistas de la ceremonia deben ser, lógicamente, el Amo y su
esclava. Pero es aconsejable la presencia de terceros en calidad de
testigos o invitados. Se trata de una celebración, y los buenos momentos
saben mejor si son compartidos.
Imaginemos la
situación y el escenario, por ejemplo un amplio salón-mazmorra decorado
y tenuemente iluminado a propósito. Preferiblemente con velas. En el
centro del salón permanece la esclava, desnuda y arrodillada, con la
cabeza gacha. A su alrededor algunos Amos con sus esclavas, también de
rodillas pero con la cabeza levantada y la mirada fija en la esclava que
va a recibir el collar. Frente a ésta, su Amo y otro Amo mas
experimentado que actuará como padrino o maestro de ceremonias. Este
ultimo toma la palabra y pregunta a la esclava si asume libremente su
rol y si se considera preparada para recibir el collar y hacer honor a
todo lo que simboliza. Recibida la conformidad, se dirige al Amo para
preguntarle si acepta la esclava y asume todas las responsabilidades que
recaerán sobre él como su Amo.
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Acto
seguido el maestro de ceremonias toma el collar y lo muestra a los
presentes. Luego lo entrega al Amo. Este se acerca a su esclava y se
lo da a besar o lamer antes de ceñirlo alrededor de su cuello. La
esclava inclina la cabeza, aparta su pelo y ofrece su nuca desnuda al
Amo. Este abrocha el collar y mientras lo hace y comprueba que quede
correctamente ajustado, habla con voz calmada y suave a la esclava
diciéndole lo orgulloso y satisfecho que se siente de ella. También
expresa con pocas palabras su deseo de poseerla y protegerla. Cuando
acaba, el Amo besa o acaricia dulcemente a su sierva y le cede la
palabra para que esta exprese sus sensaciones, su obediencia y sus
deseos: confianza, entrega, sumisión, rendición... Luego la esclava
besa las manos del Amo y se postra a sus pies.
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Todas las
miradas se concentran en el Amo y la esclava prosternada. Transcurren
unos segundos antes de que el Amo levante la esclava tirando de una de
las argollas del collar. Acto seguido le unirá una correa o cadena y
tirando de ella paseará orgullosamente la perra por la sala y se
detendrá frente a cada uno de los presentes para intercambiar besos y
felicitaciones.
La
ceremonia puede acabar con un brindis mas o menos formal,
transformando la propia esclava en pastel del que comerán directamente
las demás esclavas invitadas o incluso derramando líquidos corporales
sobre la esclava como si se la bautizara. Todo depende del nivel de
complicidad entre los presentes.
En una fase
todavía mas avanzada de la relación Amo/esclava, además del collar
definitivo puede embellecerse el cuerpo de la perra con alguna marca
de propiedad permanente. Un tatuaje, por ejemplo.
Recuerdo
una encuesta (no sé hasta que punto fiable) en la que se preguntaba
qué parte del cuerpo de la esclava era preferida para estampar la
marca de propiedad permanente. Un 41 % se inclinaba por la región del
coño. El 19 % prefería el culo y un 18 % las tetas. Por las ingles se
inclinaba el 15 % mientras que sólo un 6 % prefería tatuar la esclava
bajo el ombligo.
El tatuaje
debería hacerse en una parte donde resulte visible para la misma
esclava, sin desestimar algunas no mencionadas en esta encuesta como
los tobillos o el mismo empeine.
Quizá
resulte ocioso decirlo, pero creo que también es necesario puntualizar
que cuando una relación D/s llega a su fin el collar debe ser devuelto
puntualmente al Amo. La devolución del collar simboliza el punto final
de una relación, de la misma forma que la suspensión temporal del
mismo y de la servidumbre que conlleva puede constituir una forma de
castigo o una severa advertencia para la esclava.
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Tipos de collares
Me
referiré, por ultimo, a los cuatro tipos de collares que
considero imprescindibles y adecuados a la gran mayoría de matices y
circunstancias que pueden vivirse en el marco de una relación D/s.
En primer
lugar –obviamente- es imprescindible el collar de perra, sea el
de prueba o adiestramiento, sea el definitivo. Este tipo de collar es
el que la esclava llevará siempre en privado. Son muy bonitos los de
cuero negro, de hasta 3 ó 4 dedos de ancho, con adornos metálicos y
argollitas que permitan pasar cadenas, correas, cuerdas, candados,
etc. También lo son los collares de perra metálicos, aunque siempre
como segunda opción.
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Un segundo
tipo de collar es el que podemos llamar collar "elegante" o
"discreto". Es el adecuado para llevar en publico, en fiestas o en
cenas donde no se exija código estricto. Normalmente se tratará de una
gargantilla tan elegante o sofisticada como se quiera.
El tercer
tipo de collar que no debería faltar en el ajuar de un Amo seria un
collar de castigo, con una forma y una estética adecuadas para
aquellos momentos en que el Amo desee extremar el look de su
perra esclava.
¿Y el
cuarto tipo? Se trataría –para mi- de un collar simbólico que
la esclava pudiera llevar de forma permanente en su vida cotidiana.
Las preferencias se inclinan por las cadenillas tobilleras, pero las
posibilidades son muchas ¿Que tal una esclava? (o sea, un brazalete
rígido y cerrado) ¿O una cadenilla que rodee la cintura?
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Diseño y
composición Gabrel ©
Gabrel 2003 - 2006
Texto Whipmaster.
hvk120@hotmail.com
Fotografías: China Hamilton
©
China Hamilton |

Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons
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Actualizada
08-11-2007
Creada 28-04-2004 |
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