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Portada
la esclava ona{JV}
La Mazmorra de Gabrel
Historia de O |
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El protocolo en BDSM
Advertencia
La
Mazmorra de Gabrel.
© Por Gabrel, 2008.
Este artículo ha sido publicado en
Cuadernos de BDSM nº 4,
septiembre 2008
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Blog Gabrel y ona{JV} |
Una Primera Aproximación
No se discute que en el
BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas que determinan cómo
deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación con otras personas, a
su vez saber qué podemos esperar de los demás. Básicamente es lo que podríamos
denominar Protocolo. En el Diccionario multilingüe de BDSM de
Bartomeu Doménech (Ed. Bellaterra 2004) se define como “conjunto de reglas que
hay que observar”.
Además de lo anterior, el
Protocolo sirve para desarrollar la fantasía y la imaginación, adornan el
vínculo y la relación, explicitando cada uno de los pasos que debes seguir
durante un encuentro.
Ambas formas de entender
el Protocolo fueron denominadas en un debate celebrado en Rosas5 (Barcelona)
como Protocolo Generalizado (que afecta al BDSM como grupo) y otro
Protocolo Interno (que afecta al vínculo Amo-sumisa) [1].
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No obstante, algunos
practicantes del BDSM se rebelan contra dichas normas, hay quien las cuestiona y
se muestran no partidarios de ellas, otros matizan en cambio que son defensores
de su existencia siempre que no sean muy elaboradas.
Lo chocante de esta
observación, que puedes seguir a través de lecturas en foros y debates, es que
aunque se escribe mucho sobre la conveniencia o no de Protocolo, pocos se
atreven a entrar en el detalle de cuáles son los contenidos de dicho
Protocolo, en qué conceptos se sustenta, de dónde proviene o cómo
articularlo [2].
Una razón de esta carencia
es intrínseca al BDSM, consecuencia de su variedad y su pluralidad de prácticas,
de modo que por ejemplo, aquellas reglas a seguir que pudieran considerarse muy
convenientes para la práctica del Bondage son irrelevantes o quedan sin efecto
para otras prácticas más próximas al sadomasoquismo.
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La otra razón es
dialéctica: ¿Qué incluye el protocolo? Hay quienes consideran que deben quedar
fuera de ser consideradas Protocolo BDSM aquellas reglas o normas
objetivas y explícitas que se concretan en torno a un evento, organización o
local (denominándolas, tal cual, reglas o normas), y también deben quedar fuera
las que se basan en el respeto y el buen comportamiento de las personas (por
cuanto se presuponen para quiénes quieren relacionarse e integrarse en el seno
de una Comunidad); incluyendo por tanto sólo aquellas que sí tipifican y adornan
propiamente la escena y el comportamiento en rol del Dominante y de la sumisa.
Otros en cambio, entre los
que me incluyo, consideramos que el Protocolo está constituido por la
existencia del conjunto de normas, valores, símbolos y formas de relación entre
personas, aunque muchas no escritas, y que son las que confieren un carácter
singular y específico que permiten apelar a los términos Subcultura BDSM
y Estilo de Vida BDSM.
Como soy consciente que el debate sobre el Protocolo continuará después de éste
Artículo, y quizá más por un sentido de previsión para cuando las cosas suceden
demasiado tarde, prefiero hacer referencia al todo y no quedarme solo en una
parte. Debemos tener claro que no existe un único Protocolo. El propósito
de éste artículo es mostrar dónde y cómo actúa el Protocolo y cuáles son
las claves para que cualquier practicante (inicial o con experiencia) sepa
desenvolverse con su mejor conocimiento y capacidad relacional dentro del BDSM.
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Índice de contenidos del
Artículo
Algunos errores frecuentes respecto del protocolo
Los cuasi
Dogmas del BDSM
Las
cualidades del Protocolo
La diversidad en el Protocolo
El Lenguaje de los Símbolos
El Protocolo para el vínculo Amo – sumisa, la
humillación y servidumbre
El Protocolo en Internet
El Protocolo en Organizaciones y Locales de
BDSM
El Protocolo entre Dominantes
El Protocolo entre sumisas
El Protocolo en la Seguridad
El Protocolo para dirimir
conflictos dentro del BDSM
Un último apunte
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Algunos
errores frecuentes respecto del Protocolo
El Protocolo
existe porque existen las relaciones entre practicantes del BDSM. Es
necesario para la buena armonía y convivencia de quienes se
relacionan.
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Creo que debemos
tener en cuenta, ante todo, a quién afecta el Protocolo. Un
error muy común es pensar que el Protocolo solo se aplica
cuando se trata de actividades organizadas que congregan a un amplio
número de practicantes del BDSM. Unas pautas de comportamiento en una
relación Amo – sumisa ya forman en su conjunto un Protocolo.
Incorporar a una tercera persona a ese vínculo o relación implica
necesariamente explicar cómo se manifiestan los roles en dicho
vínculo. Es verdad que, donde se hace público y manifiesto el
Protocolo es en las Organizaciones, locales con espacios
acondicionados para BDSM y aquellos eventos puntuales para el
encuentro y desarrollo de algunas prácticas. Cada uno de estos casos
puede tener especificidades aunque la mayor parte de sus normas son
comunes.
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Otro error muy
frecuente es pensar que el Protocolo solo se refiere a cómo
debe comportarse una sumisa o esclava frente a su Amo, y por
indicación de éste a otros Dominantes y sumisas. Se olvidan que el
Protocolo también debe ser seguido y respetado por los Dominantes
(la falsa idea del Amo “dios”) en relación a su sumisa y esclava, en
la relación con otros Dominantes y para con otras sumisas.
Una
generalización que también da lugar a errores frecuentes, es pensar
que el Protocolo solamente se extiende a aspectos como el
código de vestuario, un argot específico, uso de instalaciones o
aplicar las normas sólo en el momento del desarrollo de una sesión o
juego BDSM.
Para terminar
con la descripción de situaciones que considero erróneas, otra que se
da con suma frecuencia es la que considera que el Protocolo se
aplica sólo con quien ha dado muestras suficientes de merecerlo. Como
forma de comunicación, el Protocolo revela mucha información:
apariencia externa, estética, saber estar, carácter del rol y
experiencia.
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Los cuasi
Dogmas del BDSM
El Protocolo
existe porque el BDSM incide, afecta y altera al estado físico y
emocional de quienes lo practican. En cualquiera de sus variantes, el
BDSM desarrolla relaciones asimétricas: Una persona inmoviliza - otra
queda inmovilizada; una persona ejerce autoridad y poder - otra
obedece; una persona inflinge dolor y humillación - otra lo
experimenta.
En un nivel
superior, inviolable por describirlo de algún modo y que
pudiéramos considerarlas como dogmas están un conjunto de valores que
giran sobre los conceptos “Seguro, Sensato y Consensuado”
(acrónimo SSC); y “Riesgo Asumido y Consensuado para la práctica
Sexual Alternativa” (acrónimo RACSA o RACK). Esta terminología
conceptual, tantas veces citada y redefinida en cualquier espacio
virtual o físico de BDSM, trata de garantizar que entre los
participantes quedan consensuadas las prácticas, las formas de
comunicación y mecanismos de seguridad, los límites y alcance de
dichas prácticas; y que el proceso de recuperación o cuidado que se
requiere y que cualquier alteración negativa física y emocional
quedará adecuadamente reestablecida [3].
Otro conjunto de
valores están destinados a identificar las actitudes y
aptitudes que deben identificar los roles superior e inferior en
estas relaciones asimétricas. Básicamente es responder a dos
preguntas: ¿Qué se espera de un Dominante?, ¿Qué se espera de un
sumiso? Aquí el Protocolo es más díscolo y difícil de precisar,
porque cada Comunidad BDSM acentúa unas cualidades o unos rasgos en
detrimento de otros, buscando una mayor adaptabilidad para el conjunto
de personas que congrega (por ejemplo, las sociedades hispanas han
enfatizado mucho en aquellos valores que identifican claramente al
BDSM fuera de toda sospecha relacionada con el predominio del hombre
sobre la mujer y situaciones de abuso sexual). Pero todas las
Comunidades tienen en común que describen las características del
comportamiento esperadas en ambos roles y el alcance de las
respectivas responsabilidades y obligaciones de todos los practicantes
según sea su rol. Están muy difundidas las 10 reglas para los
Dominantes y las 10 reglas para la sumisa [4]: Paciente,
humilde, mente abierta, comunicativo, honesto, sensible,
dominante/sumiso, realista, cuerpo sano, y diviértase.
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Las
cualidades del Protocolo
El BDSM no ha
desarrollado su propio Protocolo sobre la base de un precedente
ideológico o una corriente filosófica, ni siquiera una fantasía,
(aunque el goreano tiene especificidades propias del mundo
fantástico que recrea) [5].
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Podemos afirmar
que, por una parte, el Protocolo del BDSM es el resultado de
incorporar elementos específicos de su tradición, como pueden ser por
ejemplo, el uso de un lenguaje – argot BDSM; las formas de tratamiento
que marcan la distancia entre roles; determinadas formas y variantes
de vestimenta y desnudez corporal; el uso de símbolos y adornos para
el cuerpo; la adopción de determinadas posiciones corporales; algunas
consideraciones relacionadas con la seguridad en la práctica BDSM, y
todas aquellas otras variantes que hacen del Estilo de Vida una
práctica relacional y sexual alternativa que transgreden a las
tradicionales y convencionalmente establecidas en nuestras sociedades.
Y por otra parte, añadido a lo anterior, incorpora para sí valores
universales como son el respeto a las personas, el sentido común, las
buenas prácticas, y mantener las buenas formas.
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La cualidad más
importante de un Protocolo es su utilidad práctica, y en el
BDSM la cumple. Existe porque es útil para cada situación. Por tanto
su existencia y la consideración de ser tenida en cuenta no actúan de
forma coercitiva ni merma creatividad a quienes la cumplen. Más bien
al contrario, enfatiza y genera más atención para que el respeto, las
buenas prácticas o las buenas maneras se lleven a la práctica con
exquisito cuidado.
En los vínculos
Amo – sumisa, este sentido de la utilidad hace que el Protocolo
actúe como un instrumento poderoso del aprendizaje a través del
condicionamiento operante o instrumental, es decir, a través del
reforzamiento y del castigo tan ampliamente utilizados en el BDSM
[6].
Por ejemplo,
recientemente leí las instrucciones que un Ama daba a su sumiso para
preparar la mesa para ella y sus invitados y la forma de servirla:
absolutamente nada de aquellas instrucciones tenía alguna
particularidad específica para el BDSM, todo lo contrario, era el
resumen de cualquier manual de vestir y servir una mesa de comensales.
Pero su sumiso debe cumplirlo con sumo cuidado sabiendo que su Ama
estará muy atenta de que sigue las instrucciones, o sufrirá las
consecuencias de su castigo, en definitiva, el sumiso pondrá en
práctica un Protocolo que le obliga a manifestar su conducta de
sometido a la voluntad de su Ama.
Para el BDSM en
general el Protocolo sirve para fijar las pautas generales de
conducta de sus practicantes, la consideración de la admisión o no en
el seno de la Comunidad a nuevas personas y sus posibles prácticas.
Para el
Dominante, el Protocolo sirve para fijar los objetivos a corto
plazo en relación a su vínculo con su sumisa, es decir, dentro de los
límites consensuados, qué cosas practicar y cómo espera que las
practique para que le reporten el beneficio y placer esperados de la
entrega sumisa.
Para la sumisa,
el Protocolo es el camino a seguir para llevar a cabo la
conducta esperada por su Dominante, con el fin de proporcionarle el
bienestar y placer debidos y como fuente para la obtención de su
propio placer. El Protocolo ayuda para penetrar en el adecuado
ambiente de sumisión, centrándose en las tareas que debe cumplir,
dejando a un lado aquellos otros factores que pudieran condicionar el
desempeño eficaz de dichas tareas.
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La diversidad en el Protocolo
En la primera parte hemos ido
desgranando las ideas precedentes, los errores de apreciación que
frecuentemente se cometen, y finalmente sus cualidades, hemos estado
dando pistas del alcance real de los Protocolos o conjunto de
reglas y normas escritas y no escritas del comportamiento en el BDSM.
Ahora es el momento de ir fijándolas en más detalle.
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El Lenguaje de los Símbolos
Una serie de símbolos visibles
sustentan la mejor tradición del BDSM en el Protocolo,
de las que destaco:
-
El triskel como emblema del BDSM
(Emblem Project) y la bandera (Leather Pride Flag) que localizamos
en muchos espacios para identificar que congregan a la Comunidad
BDSM. En un reciente viaje a Bruselas, donde banderas de todo país y
signo asoman de los edificios del centro de la ciudad, me detuve a
contemplar las decenas de Leather Pride Flag que ondeaban en
sus calles.
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-
El negro, color universalmente
usado como forma de vestir que identifica a la Comunidad y
comúnmente aceptado como requisito de participación y relación con
otros.
-
El Cuero, y posteriormente el
látex como tejidos preferentes y con un alto componente fetichista
junto con sus complementos de botas y zapatos de tacón alto,
cinturones anchos y cadenas.
-
El Collar, símbolo universalmente
utilizado para describir un vínculo de Dominación – sumisión, la
señal inequívoca de pertenencia a un Dominante, en sus variantes de
collar de entrenamiento y disciplina o collar de paseo.
-
El anillo, alegoría del anillo
descrito en Historia de O, otra variante de señal de pertenencia.
-
Las listas de prácticas BDSM,
playlist, como primer paso - norma para proceder a la comunicación y
establecimiento de las afinidades, prácticas posibles y límites
dentro del BDSM entre dos practicantes de diferente rol.
-
El contrato, temporal o
indefinido, manifestación escrita de los propósitos y el alcance del
poder de un Amo sobre su sumisa.
-
Las ceremonias y rituales, las
más difundidas las de Iniciación, de las Rosas (o consagración de un
vínculo) y la del Té (inspirada en el mundo Geisha). A estas hay que
añadirles aquellas otras que cada Organización o grupo de amigos
BDSM deciden llevar a la práctica (por ejemplo, bajo el nombre de
rituales, los peruanos de LoveChains han incorporado una
amplia variedad) [7].
-
Los pañuelos de colores,
complemento utilizado en ambientes homosexuales como forma
predominante de identificarse en una tendencia dominante o sumisa y
en qué grado de implicación o compromiso de relación mantiene su
vínculo. Su origen comenzó en la costa oeste de Estados Unidos y
enseguida recorrió todo el país y el sur de Canadá.
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El Protocolo para
el vínculo Amo – sumisa, la humillación y servidumbre
En este caso nos referimos a las
pautas (algunas veces más que pautas son reglas inviolables) a seguir
y normas de conducta que afectan de forma exclusiva a una relación Amo
– sumisa. Estas, por lo general, son las instrucciones precisas que el
Amo consensua con su sumisa que afectan:
-
Al conocimiento mutuo, los
límites y limitaciones a partir del trabajo sobre una lista de
prácticas.
-
Desde el nombre de la sumisa
hasta la forma de tratamiento y uso del Usted; Amo; Señor; Dueño;
etc.
-
Habla, mirada y posiciones
corporales [8].
-
Uso del tiempo, de los espacios y
del mobiliario
-
Formas de servidumbre, incluida
la sexual
-
Celebración de Rituales y
ceremonias
-
Vestuario y desnudez
-
Relaciones de la sumisa con otras
personas del BDSM
-
Publicidad o no de la existencia
del vínculo y
-
Grado de concreción o vinculación
de la relación, temporal o indefinida, parcial o con tendencia a una
Cesión Completa de Poder (Total Power Exchange) [9].
En el proceso de aprendizaje de la
sumisión, la humillación y la servidumbre se requiere por parte del
Amo una serie de pautas e instrucciones (tantas como sea posible según
sus objetivos, y cuanto más descritas mejor) que ayuden a la sumisa
para cumplir su misión. Cuando el Amo planifica escenas de humillación
se basa en las fantasías propias y las de su sumisa, desempeñará su
rol y actuará con autoridad y creatividad, y exige de la sumisa
estricta obediencia, cumplimiento y sometimiento. Es aquí donde el
Protocolo demuestra sus beneficios.
A través de la humillación la
sumisa se somete a la voluntad de su Amo. La obliga a darse cuenta de
cuán profundamente es esta decisión y que obedecer no siempre
resultará grato y fácil. Afectará psicológicamente a la sumisa en
aspectos positivos en unas ocasiones, y quizá en la mayoría de un modo
negativo, de ahí la importancia que el Amo conozca muy bien a su
sumisa y emplee con suma precaución la humillación. El Amo es siempre
responsable del cuidado somático de la sumisa, de su crecimiento en la
relación y en el desarrollo de la sumisa.
La humillación está asociada a
estas prácticas: Adoración, animalismo, aspecto físico, ceremonias,
castigos, comunicación Amo-sumisa, control de decisiones, dolor,
exhibicionismo, forma de hablar y mirar, forma de vestir,
mortificación, objeto, posiciones corporales, rituales, rol de edad,
rol de género, servidumbre funcional, servidumbre sexual (homo, hetero
y bisexuales) y súplica.
Adicionalmente y de forma
pormenorizada, el Amo que planifica a través de un detallado
Protocolo las escenas de humillación puede beneficiarse en:
-
Facilitar a la sumisa que asuma
su rol, entrar en la sumisión y sentirse realmente sometida.
-
Potenciar la humildad en la
conducta de la sumisa, aceptando que la humillación es un poder que
ejerce su Amo para que ella obedezca y le satisfaga. La dimensión y
alcance de este comportamiento humilde queda restringida al universo
de su Amo y sólo en este espacio es donde deberá manifestarla.
-
Modificación de la conducta de la
sumisa. La humillación es empleada para romper con las pautas y
convencionalismos de cada uno [10].
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El Protocolo en Internet
Durante los primeros años del
Internet, el Protocolo o normas de comportamiento sirvieron
para reconocer quién era practicante – interesado en el BDSM y quién
un desafortunado curioso. En los últimos cinco años y la incorporación
de miles de nuevos usuarios, esa capacidad de reconocimiento no es
posible (algunos sarcásticos dicen que es cuestión de repetir cuatro
sencillas reglas). A la vez que se han generalizado y proliferado los
espacios virtuales donde supuestamente se agrupan los practicantes de
BDSM (donde cada vez que se habla es más de todo lo insustancial que
de BDSM). De modo que, pese a existir normas de acceso y
comportamiento, los administradores - moderadores de estos espacios
parecen más vigilantes - policías persiguiendo a los que incumplen
dichas normas, sobre todo si son las más esenciales. Con lo que el
Protocolo tiende a diluirse y en muchos casos a desaparecer para
quedar relegado a los contactos privados.
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Hasta el momento, el Protocolo
de los espacios de BDSM en Internet contempla habitualmente:
-
El respeto al otro como forma
esencial de comunicación. Una norma básica que persiste auque
desgraciadamente también se transgrede. [11]
-
Formas de identificar los apodos
o nicks de los participantes, según sean sus roles [12].
-
Formas de habla, conversación y
de tratamiento entre los participantes, según sean sus roles.
-
Formas de organizar las
actividades dentro y fuera del espacio virtual (las comúnmente
denominadas Kedadas), así como de los debates y tratamiento
del conocimiento y la información acerca del BDSM.
-
Formas de resolver los conflictos
que puedan producirse entre participantes. Últimamente tengo la
impresión que también se ha perdido en sustitución del webmaster-juez
y parte.
-
Formas de contribuir al
sostenimiento económico e informático del espacio virtual.
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El Protocolo en
Organizaciones y Locales de BDSM
Antes mencionamos
que en estos se hace necesaria la necesidad de publicar reglas básicas
y Protocolo. Hay referencias en el artículo de Cuadernos BDSM
nº 3, titulado “BDSM Social” [13]. Estas normas que tienen
en común:
-
Formas de acceso
a las organizaciones, derecho de admisión y preservación de la
identidad de los asistentes.
-
Formas de
organización y administración.
-
Formas de
desarrollo de actividades de performance y sesiones BDSM
grupales.
-
Uso de las
instalaciones y prácticas permitidas.
-
Formas de
moderación de grupos de debate e integración de nuevos miembros.
-
Formas de
intervención en caso de conflictos.
Bajo la
denominación de Código de Conducta la Society of Janus [14]
establece 10 reglas para sus miembros, cuya máxima es no perturbar el
juego de los demás. En cambio, el Club Rosas5 ha optado por la
denominación de Régimen Interno y amplía hasta 15 las normas que deben
ser respetadas. [15]
Algunas
Organizaciones desarrollan sus Protocolos inspirados en la
literatura y la fantasía, tipo Roissy y Samois (inspirados en la
Historia de O), y las Goreanas (inspiradas en la novela de John
Norman) entre otras.
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El Protocolo
entre Dominantes
Recientemente he participado en un
foro donde he expuesto mis apreciaciones sobre ésta forma de
Protocolo. Aunque genere mucho rechazo por parte de otros Dominantes,
me detendré más en explicarlo [16].
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Respeto: A su persona, a sus
límites y a su vida privada. Respeto a su anonimato (incluido el
nick) salvo consentimiento previo.
-
Discreción: Las conversaciones
particulares no tienen por qué ser reveladas. Previamente a una
invitación, debe conocer quiénes son el resto de invitados.
-
Consideración: Si no es conocido
ni hay referencias, es tratado como Dominante en un trato de
igualdad, sin dudar de su condición salvo un comportamiento que haya
manifestado lo contrario, y aún así tiene el derecho de,
privadamente, exponerle las razones por las que ha dejado de tener
tal consideración.
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-
Reconocimiento: A su pertenencia
en la Comunidad BDSM, a su experiencia en el BDSM y a su Maestría.
-
Preferencia de Anfitrión: En su
domicilio y en su Comunidad. A ser considerado Master de Master y/o
Maestro de Ceremonias donde es reconocida su experiencia y maestría.
A ser el primero en el uso y disfrute del juego SM donde es el
anfitrión. En presencia de sumisas, actuando en rol, tendrá
preferencia ante ellas.
-
Inviolabilidad: Su propiedad es
suya y es inviolable. Para poder hacer uso de ella debo contar con
su debida autorización. La presencia de un collar (aún en periodo de
pruebas) es suficiente para garantizar que su propiedad es
inviolable.
-
Interés: Y atención preferente a
lo que diga o haga por su condición Dominante.
-
Visión: Tiene derecho a tener una
visión diferente, incluso completamente diferente de la práctica del
BDSM, sin tener por qué ser prejuzgada o criticada por mi parte,
siempre en la seguridad, sensatez y consenso.
-
Reciprocidad: Consensuar formas
recíprocas de Protocolo.
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El Protocolo
entre sumisas
El Protocolo más usado
contempla la hermandad entre las sumisas y esclavas, como forma
de comprensión, aprecio y apoyo mutuo. En otras ocasiones, este
Protocolo se vuelve más estricto cuando resulta necesario para la
escena o práctica de Dominación – sumisión que se quiere llevar a
cabo.
Algunas sumisas realizan
actividades encaminadas a la información – orientación y
acompañamiento de otras que recién se inician. En estos casos se
concreta el reparto de tareas, cierta jerarquía basada en la
experiencia y el alcance y responsabilidad de dicha tarea sin
menoscabo de las acciones y decisiones que pueda tomar el Dominante.
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El Protocolo en la Seguridad
La práctica del BDSM conlleva
asumir riesgos a partes iguales entre Dominantes y sumisas, del mismo
modo que minorarlos y aumentar las condiciones de seguridad son
responsabilidad de ambos roles en base al conocimiento de las
prácticas, la experiencia y la forma de actuar en caso de lesiones
[16].
Olvidamos con frecuencia la
conveniencia de tener disponibles las pautas a seguir para aumentar la
seguridad de nuestras prácticas. Son algunos ejemplos:
|
-
El conocimiento de la seguridad
en el Bondage [18].
-
El conocimiento de la seguridad
en el Spanking y azotes [19].
-
El conocimiento del Aftercare o
cuidado Post Sesión.
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El Protocolo para dirimir
conflictos dentro del BDSM
Este tema sigue preocupando a
muchas Comunidades BDSM, comunidades formales (legales) o informales
(amigos que se juntan para celebrar y jugar). Estas son las soluciones
que proponen:
-
La existencia del Master of
Masters, que en los locales de BDSM suele ser el dueño del local,
(tiene el derecho de admisión y de expulsión, es el responsable de
la mazmorra y él decide quién, cómo y cuánto juega). En las
Comunidades, el Master of Masters resulta elegido de forma temporal
y se ocupa de coordinar el desarrollo de las actividades o sesiones.
En domicilio particular coincide con el anfitrión, salvo que
reconozca entre los Dominantes alguien con más crédito, pericia o
experiencia que él y delege esa tarea.
-
La existencia de la Slave of
slaves, otros la llaman Slave Guardian, otros Slave Guide; cumple la
misma función que las anteriormente descritas.
Cuando se trata de aplicar la
disciplina en un mal comportamiento de un Dominante es donde surge
grandes discusiones. En el común de los casos se determinan cuatro
situaciones: Aviso, Amonestación, Exclusión, Denuncia [20]:
-
Aviso: Debe detener el desarrollo
de la sesión en ese instante y es reconducido o guiado hasta darlo
por concluido. Apartado del escenario, acompañado y aislado en un
feedback se analiza el comportamiento observado y cómo reconducirlo.
Este hecho no es considerado como punible, al contrario, se
considera muy seguro y es habitual: una comida que causa malestar;
una copa con efecto indeseado; un subspace con reacciones
inoportunas; pasar desapercibido un safeword; o simplemente un
entrometido que se dedica a tomar fotos de una escena sin permiso...
o el que se pone a hablar por el móvil-celular en el momento más
inadecuado. Si el aviso es reconocido, vuelve al escenario. Si no
reconoce el aviso, es invitado a abandonar el lugar.
-
Amonestación: Es en los casos
anteriores que no reconoce el aviso y persevera en el comportamiento
inadecuado y no atiende la indicación de abandonar el lugar del
Master of Master. Se hace llegar un día o dos después de haber
ocurrido el incidente, ofreciéndose diferentes opciones en función
de la causa: Retirada temporal de los encuentros; Práctica con un
Amo Guía o Tutor; o un tiempo con una participación - pasiva, asiste
pero no juega activamente. En cualquier caso, la amonestación es un
diálogo posterior, comprensiva y que busca el consenso. Es un
derecho del amonestado ser escuchado y actuar en descargo, aportando
cuantos considerandos o testigos considere oportunos. Se procede a
reexaminar el contenido de su amonestación, su retirada o su
ratificación.
-
Exclusión: La medida más tajante
que se da en las comunidades BDSM a nivel interno. Si el amonestado
no está de acuerdo con reconducir su comportamiento y práctica, se
procede a comunicarle que queda excluido de las reuniones que pueda
tener el grupo o Comunidad. Igual que la amonestación, existe con el
excluido un encuentro y un diálogo.
-
Denuncia: Se entiende por tal el
legítimo derecho de cualquier ciudadano de recurrir al amparo de su
protección personal y legal. En el BDSM este es un derecho personal
e intransferible de cada persona, no está negado nunca, cada
practicante es libre de ejercerlo siempre, siempre e
independientemente de que la Comunidad BDSM haya comenzado o no los
pasos previos anteriormente explicados.
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Un último apunte
El debate sigue abierto, un
Protocolo debe estar en permanente revisión para que resulte útil,
y este artículo no terminará de satisfacer los múltiples gustos y
apreciaciones de la familia BDSM. Pero al menos quedan expuestas, con
cierto orden, las principales referencias sobre qué es y cómo es el
Protocolo en el BDSM.
Gabrel © 2008 - Julio.
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Algunas fuentes citadas y de
consulta
[1] [10] [15] Club Rosas
5. Barcelona. Consultar: “Debates sobre Protocolos” y “Régimen Interno
del Club”.
www.clubrosas5.com
[2] Leo: “Protocolo ¿?”
de Mayo 2007. Es un ejemplo ilustrativo y acertado de una reflexión
sobre el Protocolo.
http://leoenlacama.blogspot.com/. En Club Expresión BDSM. México.
17-11-2007. “El Protocolo en el BDSM”
http://clubexpresionbdsm.blogspirit.com/
[3] [6] [9] [11] [18]
Wikipedia. Pueden consultarse los conceptos: “SSC”, “RACK”, “Total
Power Exchange”, “BDSM”, “Condicionamiento Operante”, “Buenas Maneras
en Internet” y “Seguridad en el Bondage”.
http://es.wikipedia.org
[4] [14] [20] Society of
Janus. Puede consultarse: “las 10 reglas para Dominantes y sumisas”;
“El Código de Conducta”; y otra variante a la descrita en el artículo
es “Procedimiento de Sanciones”.
http://www.soj.org/
[5] Mundo Gor
http://www.mundogor.com/
[7] LoveChains.
“Rituales de Dominantes y sumisas”
www.lovechains.org
[8] Hellcat: “Sobre
posturas, gestos, miradas y demás”. Abril 2006.
http://masterhellcat.blogia.com
[10] [16] Gabrel y
ona{JV}. “La Humillación en el BDSM” y “Protocolo entre Dominantes” La
Mazmorra de Gabrel.
http://ona-jv.iespana.es
[12] Canal Mazmorra.
“Reglas del Canal”.
http://mazmorra.24-siete.com
[13] Cuadernos BDSM nº
3. Artículo “BDSM Social”.
http://es.geocities.com/bdsm_canarias/cuadernos/CBDSM.pdf
[16]
Didak. “Un BDSM más seguro”.
www.didak.info
[17] Un Rincón del
Paraíso. “Seguridad”
http://www.unrincondelparaiso.galeon.com
[19] Esencia BDSM. “La
seguridad en el Spanking”.
http://www.esenciabdsm.com
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Diseño y
composición Gabrel ©
Gabrel 2003 - 2008
Texto Gabrel ©
Gabrel 2003 - 2008
Fotografías: China Hamilton
©
China Hamilton |

Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons
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Actualizada 10-09-2008
Creada 28-04-2004 |
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